Un pobrecito hablador nos cuenta: «En las últimas semanas, a raíz del artículo Código del que aún me arrepiento de Bill Sourour, se ha debatido intensamente en el mundo informático sobre las acciones ilegales, inmorales y deshonestas que muchos programadores ‘se ven obligados’ a realizar en sus trabajos. Algunos ejemplos conocidos en los últimos tiempos son apps de apuestas para niños disfrazadas de juegos, juguetes que escuchan a los críos 24 horas al día y envían las grabaciones a empresas relacionadas con contratos militares, software fraudulento en los coches Volkswagen para mentir sobre las emisiones contaminantes, software que usa canales reservados para las emergencias para que el dispositivo funcione más rápido que el de la competencia… Tal como se discute en este artículo de Programamos, estos aspectos éticos de la programación toman una especial importancia al tener en cuenta que países de todo el mundo están introduciendo contenidos de programación desde la educación primaria. Y tú, ¿consideras que ética y programación deben ir de la mano? ¿Los aspectos éticos de la programación deben tratarse de forma explícita en toda formación informática? O, por el contrario, ¿deben tratarse como cualquier otro aspecto de la moralidad humana y separarlo del contenido informático?»