Querida Lourdes,

no te enfades si me ves perdiendo el tiempo escribiendo esto… ya sé que hay un motón de cosas que hacer y un montón de gente y chavales en los que pensar, pero este rato es para ti. Lo siento. Te aguantas …y tranquila que trataré de ser breve.

Gracias por abrirnos los ojos, ahora que tú los cierras, a las cosas y personas grandes que tenemos en la vida que, por ser tan cotidianas, pasan tan desapercibidas. Eres grande.

Gracias por vivir y morir como Jesús, el de Nazaret, entregándote pese a los dolores, poniéndote en las manos de Dios, porque él sabe lo que se hace con nosotros. Eres una mujer de fe.

Gracias por educarnos en el servicio a los demás (los de lejos y los de cerca), por hacerlo como Don Bosco, enseñándonos a vivir los momentos más duros y delicados, con tu palabra, tu sonrisa, tus tonterías. Eres una gran Salesiana Cooperadora.

Y no te olvides que no vas ahí arriba a descansar…  el Paraíso está lleno de chavales …y a los de aquí, de la mano de tu Auxiliadora, todavía nos tienes que dar más de un empujón.


Un fuerte abrazo,

Nos vemos… en el patio, en el centro, en la Iglesia, en las aulas, en los pasillos… en la VIDA

 

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